Muelas del juicio
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¿Qué es una muela del juicio?
La mayoría de las personas tiene cuatro muelas del juicio, dos arriba y dos abajo. Se sitúan en el último lugar de la arcada dentaria, a veces apenas son visibles o erupcionan en una dirección desviada. Algunas muelas del juicio solo erupcionan parcialmente o no lo hacen en absoluto. Debido a su posición atípica, el acceso suele ser difícil, lo que impide una buena higiene bucal. Por eso se acumulan allí bacterias, lo que puede provocar mal aliento, caries, periodontitis o una infección aguda. No se puede predecir si las muelas del juicio darán complicaciones ni en qué momento. En algunas personas la malposición no causa ningún problema; en otras aparecen molestias, a menudo dolorosas.

Muelas del juicio, ¿ochos o terceros molares?
Los tres términos son sinónimos y se refieren a los últimos molares, que por lo general erupcionan entre los 18 y los 25 años, a veces más tarde.
La expresión «muelas del juicio» procede de la Edad Media —una época en la que la esperanza de vida no superaba los 35 o 40 años— y en la que, cuando estos dientes erupcionaban, se consideraba que la persona ya tenía juicio.
«Ocho» o «tercer molar» se refiere a la posición de la muela del juicio en la arcada. La boca se divide en 4 cuadrantes (superior/inferior + izquierda/derecha) y cada cuadrante tiene dos incisivos (1, 2), un canino (3), dos premolares (4, 5) y tres molares (6, 7 y ¡8!).
¿Por qué tenemos muelas del juicio? ¿Por qué a menudo ya no las necesitamos?
Las muelas del juicio son un vestigio de épocas anteriores, cuando el ser humano usaba los dientes como herramienta, por ejemplo para trabajar objetos o triturar alimentos muy duros. Entonces, sobre todo los molares sufrían un desgaste importante, lo que dejaba espacio adicional para las muelas del juicio.
Sin embargo, como a lo largo de la evolución desarrollamos herramientas y aparatos y empezamos a cocinar o procesar los alimentos fuera de la boca, el tamaño y la longitud de la mandíbula han disminuido, de modo que hoy hay menos espacio para las muelas del juicio.
¿Las muelas del juicio siempre erupcionan?
No, o solo parcialmente. En muchas personas, la falta de espacio provoca alteraciones en la erupción de las muelas del juicio:
O bien se desvían de la dirección ideal de erupción, de modo que quedan transversales o inclinadas y no pueden alinearse correctamente en la arcada. Si siguen cubiertas en parte por la encía (retención parcial), alrededor de la corona se forma un nicho de suciedad que puede infectarse periódicamente.
También pueden permanecer dentro del hueso y quedar totalmente cubiertas por la encía (retención). En ese caso pueden encajarse bajo la corona o la raíz de los dientes vecinos y dañarlos (reabsorción por socavamiento).
Por eso se recomienda valorar las muelas del juicio a una edad temprana. Así puede determinarse pronto si están presentes y si conviene extraerlas de forma profiláctica (preventiva), por ejemplo por falta de espacio, antes de que aparezcan dolores o inflamaciones importantes.

¿Qué ocurre si no quiero extraer mis muelas del juicio retenidas y permanecen en el hueso?
Por lo general, nada. Sin embargo, hay casos poco frecuentes en los que una muela del juicio retenida recibe, más adelante en la vida, una señal de reabsorción ósea alrededor de la corona y forma un quiste, aunque su posición apenas cambie. En esos casos el quiste debe extirparse mediante cirugía. Puede producirse una fractura ósea o mandibular y ser necesarias medidas de reconstrucción del hueso.

¿Qué molestias o problemas pueden aparecer?
Si hay problemas en el desarrollo o la erupción de las muelas del juicio o si resultan difíciles de alcanzar en la higiene bucal diaria, de modo que se acumulan bacterias, pueden aparecer las siguientes molestias o problemas:
- Caries, mala higiene bucal con mal aliento
- Dolor, tensión o sensación de presión en la mandíbula o la cara
- Inflamación o absceso de la encía, la mandíbula o la cara
- Malposiciones dentales, de las propias muelas del juicio y también de toda la dentadura
- Daño a los dientes vecinos y a sus raíces
¿En qué situaciones se extraen las muelas del juicio?
Las muelas del juicio se extraen en caso de:
- Acceso difícil para la higiene bucal (nicho de suciedad) y mayor riesgo de caries
- Caries
- Inflamación de la mucosa o la encía circundante y/o del hueso
- Quistes purulentos y/o abscesos
- Reabsorción por socavamiento (o riesgo de ella) o daño del diente vecino
- Presión sobre la arcada con desplazamiento de los dientes contiguos
- Dolores neurálgicos faciales o de cabeza
Cuando las muelas del juicio dan molestias, por desgracia apenas existen alternativas razonables a la extracción…
¿Cuál es el momento ideal para la extracción?
El momento ideal para extraer las muelas del juicio va de los 16 a los 25 años. En esa fase, las raíces todavía no suelen estar completamente formadas. A ello se suma que la capacidad de curación del cuerpo es alta, por lo que aparecen bastantes menos complicaciones como inflamación, hinchazón o dolor.
Pasado ese momento, la extracción sigue siendo posible. Sin embargo, puede resultar más laboriosa y el riesgo de complicaciones aumenta con la edad.

¿Qué exploraciones y valoraciones se realizan antes de extraer las muelas del juicio?
Antes de la extracción de las muelas del juicio se realiza lo siguiente:
- La anamnesis: se pregunta al paciente por sus molestias actuales, enfermedades concomitantes, alergias e intolerancias, medicación y hábito tabáquico
- Una exploración clínica de la cara, la cavidad bucal y los dientes
- Una radiografía (ortopantomografía, OPG) para visualizar todos los dientes y la mandíbula completa
- Una conversación informativa sobre el desarrollo exacto de la intervención y sus posibles riesgos y complicaciones
- Se elabora un presupuesto
¿Qué radiografías se realizan?
Antes de la extracción se realiza de forma estándar una radiografía bidimensional (2D), la ortopantomografía (OPG). En ella se ven todos los dientes, el maxilar superior e inferior y, en parte, los senos maxilares y nasales. Así puede valorarse la posición de las muelas del juicio en el hueso y su relación con estructuras anatómicas importantes como los nervios y los senos paranasales.
En casos más complejos puede ser necesaria además una radiografía tridimensional (3D), una tomografía volumétrica digital (TVD). Con ella, las muelas del juicio y las estructuras anatómicas vecinas se representan sin superposiciones.
¿Cómo se procede en la extracción de las muelas del juicio?
La intervención se realiza por lo general con anestesia local y, en pocos casos, con anestesia general. No cabe esperar dolor durante la intervención; solo puede notarse una sensación de presión.
Si la muela del juicio ha erupcionado por completo en la cavidad bucal, puede movilizarse y extraerse con un elevador o unos fórceps.
Si la muela del juicio está cubierta total o parcialmente por encía y/o hueso, se practica una incisión en el tejido blando, se retira con cuidado el hueso con una fresa y se expone el diente. Entonces puede elevarse fuera de su alvéolo. En algunos casos hay que seccionar la muela y extraerla en varias partes. A continuación se limpia la zona quirúrgica y se cierra la herida con puntos. De 7 a 10 días después se realiza el control de la herida y la retirada de los puntos.

¿Cómo hay que comportarse tras la extracción de las muelas del juicio?
- Tras la intervención, morder una gasa durante 15-30 minutos
- No enjuagar la boca con agua
- El primer día, enfriar la zona operada con compresas frías o una bolsa de frío
- No comer ni beber hasta que haya pasado el efecto de la anestesia local
- Evitar alimentos y bebidas duros, calientes o picantes
- Renunciar en lo posible a los productos lácteos
- No fumar ni consumir alcohol
- Mantener el tronco elevado por la noche (una segunda almohada)
- Evitar la exposición al sol, la sauna y los esfuerzos físicos o el deporte
- Tomar los medicamentos entregados o recetados según las indicaciones
- Mantener una buena higiene bucal, pero no directamente en la zona operada. Además, enjuagar con cuidado con un colutorio de clorhexidina
¿Cuáles son los riesgos de una extracción de muelas del juicio?
La extracción de las muelas del juicio es, por lo general, una intervención rutinaria de bajo riesgo que realizamos a diario en nuestra clínica. Algunas situaciones complejas pueden ser exigentes y debe llevarlas a cabo un cirujano o una cirujana oral especializada.
En los primeros días tras la intervención pueden aparecer las siguientes molestias:
- Dolor e hinchazón
- Limitación de la apertura bucal por la hinchazón
- Sangrado posoperatorio leve
Con menor frecuencia:
- Sangrados posoperatorios más intensos y hematomas en la cara y el cuello
- Alteraciones en la cicatrización
- Infecciones de los tejidos blandos o del hueso
- Molestias en la articulación temporomandibular por mantener la boca abierta
Muy rara vez pueden aparecer las siguientes complicaciones:
- Afectación o daño de los nervios
- En el maxilar superior: apertura del seno maxilar, que debe cerrarse herméticamente con sutura o con un colgajo
- Daño a los dientes vecinos, así como aflojamiento o deterioro de coronas o puentes existentes colocados sobre ellos
¿Cuánto tiempo debo quedarme en casa tras la extracción?
La extracción de las muelas del juicio es una operación ambulatoria. Recomendamos descansar el día de la intervención y evitar la actividad física. Por lo general no hay incapacidad laboral. No obstante, según la intensidad de las molestias posoperatorias puede expedirse un certificado de incapacidad laboral. Cada caso se valora de forma individual.
¿Cuándo cubre el seguro de enfermedad los costes de la extracción de las muelas del juicio?
El seguro de enfermedad (seguro básico/LAMal) cubre la extracción de las muelas del juicio solo si, por un lado, están desplazadas y, además, existe el llamado «valor de enfermedad». Puede ser el caso, por ejemplo, de un quiste o de una reabsorción por socavamiento del diente vecino. En tal caso se presenta una solicitud a la aseguradora y se obtiene la garantía de cobertura.
Además, muchos seguros dentales complementarios contribuyen a los costes de la extracción de las muelas del juicio. El alcance de las prestaciones varía notablemente de un seguro a otro, por lo que conviene aclararlo previamente con la aseguradora.
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